Para sufrir esta transformación hace falta rodearse bien, muy bien. Y yo lo hago.
Hace unos días viví un fin de semana intenso, improvisado, cercano, lleno de pequeños momentos que lo hicieron grande. Creo que fuimos tres las que no caímos al País de las Maravillas de la mano. Y allí, al fondo, frente a un lago y una luna que no podía ya brillar más fuerte, me encontré con una fiesta sorpresa de "no cumpleaños"
Mi mejor no cumpleaños. Gracias por todo amigas.
Así fue ...










